En mi vida el amor no es algo que abunde mucho, suelo
omitirlo o simplemente rechazarlo y no es porque no me haga falta, es
simplemente que no se cómo tomarlo.
Estoy muy enamorada en estos momentos de una persona tan
cool (esta palabra ya no está de moda pero…), y es una de las mejores cosas que
me han pasado (no son muchas), amo su sonrisa, su manera de hablarme, cuando me
da cariño y sobre todo, cuando está conmigo. Antes me daba miedo por mi
familia, que me vieran agarrada de sus manos, o dándole un beso en sus hermosos
labios así que decidí decirles lo que sentía.
En un principio me dio miedo y no sabía ni cómo hacerlo, le
dije que era hasta ese momento lo mejor que me había pasado y que no quería perder
ni a uno ni al otro; tomo mis manos y solo me dijo: “Respira hondo, no pasa
nada, se que tienes la fuerza para hacer esto y sé que lo superaremos porque
somos un equipo”, mire sus ojos (cosa que no suelo hacer con nadie), y supe en
ese momento que había elegido a la persona correcta.
Llegue más temprano de lo habitual a casa, ellos estaban
cada quien por su lado y yo muy estaba más asustada que nunca, pensaba en la
mala idea que tenia y que posiblemente crearía una separación familiar; sin
pensarlo más entre a la habitación de mis padres y les dije: “Lo siento mucho,
se que ustedes han hecho y sacrificado todo por mi educación y mejor vida, no
les niego que han hecho un gran trabajo pero, hoy me mudo de esta hermosa casa
y me voy a mi nuevo hogar, el cual he construido al lado de la hermosa mujer
que amo”. En ese momento mis padres se quedaron sin palabras y sin saber que
decir y mi hermana quien estaba detrás igual, en el transcurso de esa semana
fui sacando mis cosas poco a poco y ese día solo fui por mi cama.
La tome y ellos estaban aun en los cielos, yo lloraba sin
cesar mientras tomaba las cosas que me faltaban, y entonces, justo en el
momento antes de irme de mi casa, con tan solo 20 años, tomé una nota y escribí
mi dirección, nuevo número de teléfono y una posdata que decía: “Recuerden que
los amo y que aun sigo siendo yo”.
Llegue a casa y ella me esperaba y por mas que le dije que
necesitaba estar sola, me tomo a la fuerza y me abrazo con la poca fuerza que
tiene; me susurro al oído: “Jamás dejare
de amarte”; debo admitir que lloré mucho tiempo puesto a que le di en cierto
modo la razón a todos aquellos que dijeron a mis espaldas que yo diría que era
lesbiana, pero, no soy lesbiana, soy una persona como ustedes, que siente amor
y se ha enamorado perdidamente de una chica y nada más.

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